Cada temporada, 33 artistas de 12 países transforman hielo y nieve en esculturas habitables: suites, pasillos y espacios comunes que solo existirán durante unos meses. Dormir aquí no es solo alojarse, es sumergirse en una experiencia estética y sensorial única.
Al cruzar sus icónicas puertas, el visitante se encuentra con la Arboleda Catedral, un salón principal de 30 metros de largo donde un bosque de copas heladas se eleva hasta el techo, reflejando la luz como si fuera cristal. Otro espacio emblemático es el Salón ECHO, escenario de bodas inolvidables donde las parejas se dicen “sí” rodeadas de arte tallado en hielo.

La experiencia ICEHOTEL va mucho más allá de sus muros. Al aire libre, el Ártico se despliega en estado puro:
- Esculturas de hielo bajo el cielo abierto
- Excursiones en moto de nieve para perseguir la aurora boreal
- Paseos en trineo tirado por perros
- Sauna tradicional seguida de baños de contraste
- Cenas junto a una fogata, en plena naturaleza
Aquí, el lujo no es ostentación, sino conexión: con el frío, con el silencio profundo, con el cielo estrellado reflejado sobre el río Torne congelado.
Para quienes buscan equilibrio entre aventura y calidez, ICEHOTEL cuenta también con una sección abierta todo el año: acogedoras habitaciones y cabañas, 18 suites de lujo y de arte, una Galería de Hielo permanente y el famoso ICEBAR, donde incluso el vaso es parte de la experiencia.