Península de Maraú: los encantos aún desconocidos del sur de Bahía

Su ubicación distante -a 270 km de Salvador- contribuye a mantener el misterio de un paraje al cual hay que ir mitad en auto, mitad en Ferry. El viaje es un descubrimiento de playas de aguas cristalinas y una inmersión en la potente cultura bahiana.
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La Península de Maraú es un remanso de tranquilidad junto al mar, un recodo del litoral bahiano donde hay pocas actividades más que disfrutar de la naturaleza, lo que incluye chapuzones en playas mansas, caminatas entre filas de cocoteros, franjas de arena desierta, puestas de sol idílicas y deliciosos menús con una de las gastronomías más reputadas de Brasil.

Allí el viajero encontrará playas oceánicas y otras volcadas hacia la Bahía de Camamu. En las primeras se generan las piscinas naturales favorecidas por las barreras de coral y el sube y baja de las mareas. Las playas más populares son Taipu de Fora, Praia de Algodões, Praia da Ponta do Mutá y la costa del Rio Carapitangui. Y en Barra Grande -la población vecina- un punto las imperdibles son Ponta do Mutá, Três Coqueiros, Praia da Bombaça y la de Barra Grande.

Las piscinas naturales de Taipu de Fora son la imagen “Instagrameable”de Maraú, y no es para menos: su belleza es impactante y para visitarlas no es necesario subir a balsas o lanchas, sino apenas entrar en el agua, siempre en días de marea baja, cuando los peces de colores son parte de la postal.

La franja de arena que une Taipu de Fora con Ponta do Mutá es otro de los imperdibles: son seis kilómetros de paisaje prácticamente desierto entre las dos playas, pasando por las de Bombaça y Três Coqueiros. Para aprovechar al máximo el recorrido, lo ideal es comenzar por la mañana en Taipu de Fora, aún durante la marea baja. Así, será posible disfrutar de las piscinas naturales con tranquilidad. Después del chapuzón, lo ideal es seguir hasta Bombaça, almorzar en alguno de los kioscos de Três Coqueiros y a la tarde disfrutar del atardecer en Ponta do Mutá. 

Una advertencia es necesaria aquí: Maraú y Barra Grande no poseen una infraestructura desarrollada, y sus rutas son de difícil tránsito para los autos regulares; los conocedores sugieren alquilar un cuatriciclo para emprender ciertos recorridos hacia las playas más alejadas y por ende, más desiertas. Una parada ideal para quienes decidan invertir en el alquiler de un cuatriciclo es la parte alta del Morro de Farol, donde hay una vista panorámica de toda la región.

Cómo llegar:

La península de Maraú está a 270 km de Salvador, y el trayecto desde Salvador -la capital bahiana- impone un viaje en Ferry y otro tramo por rutas no siempre en buen estado, algunas incluso de tierra. El aeropuerto más cercano y que permite un acceso más fácil a la Península de Maraú es el de Ilhéus, a 127 km de Barra Grande; otra opción es volar al aeropuerto de Salvador, donde llegan internacionales, previa escala en São Paulo. 

Donde alojarse

Barra Grande es el centro de operaciones de los turistas que llegan a Maraú; se trata de un pueblo tranquilo, modelo plaza+iglesia+feria. Sin embargo, la oferta gastronómica y de hotelería tiene buen nivel y en las noches hay movimiento. Quienes prefieren alojarse en una playa desierta para descansar, encontrarán opciones frente al mar en Taipu de Fora, Praia de Algodões, Praia de Saquaíra, Praia do Cassange o Praia da Bombaça. 

Qué comer

La comida bahiana es una referencia cultural de Brasil, por su mezcla de influencias indígenas, africanas y europeas. Ese mestizaje gastronómico y la amplia variedad de pescados y frutos de mar que se encuentran en la región, dan origen a recetas originales donde las texturas de las carnes -entre crocantes y tiernas- la leche de coco y el aceite de palma (dendé) dejan su huella en el paladar.

Cuando ir

Aunque llueve de tanto en tanto, la península de Maraú es un destino turístico todo el año, con sol y temperaturas entre 23 y 29 grados, en promedio. Abril es el mes más lluvioso. 

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